Reflexión de un jueves por la noche
- Oceano

- 12 jun 2025
- 2 min de lectura
Sigo a un chico en Instagram que suele subir videos contando experiencias bizarras o compartiendo intimidades. Algo que él dijo —y que me llamó la atención— es que, extrañamente, no le avergüenza nada de lo que cuenta. No le importa quién lo vea, porque sabe que eso no lo define. Que no importa si es real o no, ni la idea que los demás se hagan de él en sus cabezas. Él sabe quién es.
Pero también reconoce que esto es fácil cuando se trata de videos graciosos, de cosas sin demasiada carga emocional. A la hora de compartir algo más íntimo, algo que realmente sintió, le cuesta muchísimo. Le da vergüenza.
Y eso me hizo pensar....
No sé si alguna vez les pasó de tener muchas ganas de compartir algo, pero al mismo tiempo no querer hacerlo… por miedo a exponerse demasiado.
Al final, me pregunto: ¿a quién estoy tratando de demostrarle algo?
Esto es lo que pienso, esto es lo que siento, y así es como me sale expresarlo.
Sí, quiero mejorar, para mí. Y sí, quizás me dé un poco de “cringe” leer lo que escribía hace algunos años. Pero... ¿cómo evolucionar si no me permito transitar esos procesos?
Me cuestiono: ¿Cuál es la necesidad de exponerme? No lo sé la verdad .Pero siento que necesito sacar al mundo algunas de las cosas que pienso y siento.
Quizás soy demasiado sensitiva, no sé... Solo sé que no puedo dejar que todo eso se quede en mi cuerpo. No quiero perderme dentro de mí misma.
Por otro lado, pocas cosas me hacen tan feliz como conocer a alguien que siente parecido, que se identifica, que me comprende. Que no vea lo que comparto como algo raro, sino como algo hermoso que se puede resonar y compartir. Y solo puedo conectar con personas así… si me animo a mostrarme.
En mi cabeza, mis escritos muchas veces solo tienen sentido para mí, y me juzgo antes de que alguien más lo haga. Pero una vez alguien me felicitó por lo que escribí…Y eso me hizo pensar que tal vez, a alguien, realmente le gusta. Tal vez, para alguien, tiene sentido.
Hoy no puedo verlo con claridad, pero quizás algún día sí.
Me gustaría dejar de juzgarme, y empezar a confiar en que lo que creo y soy, que así está más que bien. No tengo que ser de ninguna otra forma para nadie.
Quizás hasta te sientas identificado con esto.
Gracias por leer
Océano.




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