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AKL - La ciudad de los conos naranjas

La modernidad y el confort no huelen a hogar, huelen a perfume de bebé.

Estos días mi mente está un poco desconectada. No siento ansiedad, pero supongo que mi conciencia sabe que no puede divagar demasiado. Está bien, me siento tranquila; lo único en lo que me afectan estos días es en la inspiración. Sé también que recién hace muy pocos días estoy acá, pero tengo la percepción del tiempo totalmente alterada.

No tiño las circunstancias de ningún color. Estoy sorprendida, y es lo que yo quería…

Sorprenderme y experimentar todo lo que podía o no imaginar… como, por ejemplo, sentirme pez fuera del agua.

Me da un poco de impotencia no poder comunicarme. Siento una necesidad de expresión, como que no puedo ser del todo parte. Y está bien, esto me va a motivar a esforzarme en aprender el idioma. Tengo muchas ganas de sentir que subo un escalón. No sé a dónde subo, pero sé que es más de lo que lo hubiera podido hacer en mi comodidad. Siento una fuerza de superación, de hacer algo, de ganar algo nuevo. Ni siquiera sé qué, ni siquiera sé si es acá donde se encuentra, pero cada cosa me nutre, cada cosa me enseña. Se siente como cuando eras niño y todo era nuevo e ilusionaba.

Mis emociones están bastante neutralizadas. No sé si es un mecanismo de defensa o si solo estoy despierta. Quizás, cuando tenga un lugar más o menos permanente y una rutina, me permita sentir.

Mi cabeza me pide silencio todo el tiempo, como si no lo tuviera lo suficiente. Casi no puedo escuchar música porque siento que necesito estar acá.

Ahora me di un lugar a escribir. Estoy escuchando en bucle “Suns of Gold - Leifur James”, en búsqueda de entrar en un estado más reflexivo y creativo, o por lo menos soltar algo.

La ciudad es linda, distinta, pero no me vuela la cabeza. La imaginaba incluso hasta más fea. Parece que es otro tipo de burbuja… con una mezcla de culturas que conviven muy bien. Se siente una vibra bohemia, vintage y moderna a su vez.

Me doy cuenta de que vibro bajo entre edificios, autos y ruidos de construcción. Me preguntaron a qué huele… les respondí: “a perfume de bebé”. ¿Por qué? No sé, es un olor tan limpio que te cansa.

Hay mucha gente distinta y rara. Sentís que estás rodeadx de aliens, o vos sos el alien, el impostor… Todo se ve futurista y gris. Esa es la percepción que tengo de estos pocos días acá.

La magia como tal no la veo en esta ciudad. Veremos qué hay de interesante en dirección a la Isla Sur.

Curiosas observaciones: aunque siento que ahora mismo no estoy encontrando mi autenticidad acá… me encanta observarme siendo. ¿Qué hará este personaje el día de hoy? ¿Con quién interactuará? ¿Cómo responderá? ¿Qué impresión da? ¿Qué le acontecerá? Y si el personaje está dentro de un libro de “elige tu propia aventura”, ojalá le toque el camino “bueno”. Estaré expectante, respetando el tiempo que lleve adentrarse en esa historia.

Qué curioso… qué divertido…

En fin, mañana será un nuevo día y quizás un nuevo personaje.

We’ll see.

See you later, alligator.































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